martes, 31 de enero de 2012

Algo sobre Raquel

Raquel es una de esas chicas que piensan que su vida está regida por la música, y que por ello la necesita para afrontar situaciones en el día a día. Por este motivo, y aunque poca gente lo sabe, Raquel pone Dancing with myself de Blink 182 para hacer la cama, o, cuando está muy borracha, suena en su cabeza Aha de The Do, e incluso cuando tiene ganas de pasión desenfrenada su mente reproduce I think I'm paranoid de Garbage. Cuando está realmente enfadada necesita escuchar Walking in Memphis de Cher, y para cuando los nervios hacen que tiemble escucha Slow me down de Emilia de Poret.
Raquel es una chica sencilla, de gustos sencillos, y de sencillos pensamientos. Pero sin la música y sin su rareza, Raquel pierde la cabeza.


¡Feliz día a todos!

domingo, 8 de enero de 2012

Neutrex

"Y entonces decidí que era hora de cambiar todo mi mundo.
Empecé por el pelo y seguí por la estructura de la habitación en la que residía. El Feng Shui estaba de mi parte.
Concluí que no eran las cosas que me rodeaban las que hacían que fuera diferente, mejor persona, y me rajé las tripas para expulsar todo lo malo que había estado engendrando durante tanto tiempo.
Cogí aire. Respiré hondo.
Y fue entonces cuando sentí que estaba limpia, vacía de todo aquello que me había estado consumiendo.
Limpia. Totalmente impoluta."

viernes, 16 de diciembre de 2011

El que esté libre de pecado...

"-Pues Carla me hacía sentirme mal por cada cosa que hacía, y me prohibía hacer ciertas cosas que a mi me apetecía hacer. No pude más y acabé con todo. Las personas como ella no deberían mantener relaciones estrechas...
-Sí, vaya, qué tia..."

Y entonces comprendí que para otra persona yo estaba siendo igual que Carla para él.

El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

martes, 13 de diciembre de 2011

No

"Dejé de pertenecer a tu mundo hace mucho tiempo, si esque alguna vez formé parte de él.
Me desvinculé de todo cuanto te rodeaba, de todo cuanto me recordaba a ti. Pero no he sido todavía capaz de sentir la más mínima tinta de odio por ti.
Y el hecho de haber cortado lazos hace que recordarte con amor y cariño sea aún más fácil.
Puedes llamarme tonta, o infantil, o puedes decir que no me entero de qué va la cosa. Pero es mi manera de afrontar esta situación, de afrontarte. De pasar página, si lo prefieres.
No me apetece odiarte, de verdad, no me apetece en absoluto. No me apetece hacerme la despechada y levantar la barbilla cuando pienso en ti y en tu mundo sólo para consolarme. No soy mejor que tú. No soy mejor que nadie. No tengo por qué engañarme ni engañar al mundo, ni mucho menos engañarte a ti. No voy a fingir que todo me va bien, sólo para que veas lo bien que estoy; no. Si te digo que me va bien, habrás de creerme, porque soy sincera. No puedo ser de otra manera contigo. No sabría.
No.



Hasta la próxima vez que te vea."

sábado, 3 de diciembre de 2011

Estado BIPOLAR

domingo, 13 de noviembre de 2011

Hasta que tu muerte nos separe

La calle estaba desierta; hacía demasiado frío como para deambular por ella.
Pero Claudia tenía una dirección y un objetivo.
Estrujaba con fuerza en su mano derecha lo que antes había sido un folio bien estirado y caminaba con rapidez y firmeza por la calzada. Iba susurrando algo con los dientes apretados mientras el vaho salía de entre sus labios. Se le estaba congelando la nariz, hecho que no hacía más que avivar su rabia interna. Interna por poco tiempo; estaba decidida a explotar.
Había parado en seco un par de veces para echarse atrás, pero el hecho de quedarse congelada le había obligado a seguir caminando, así que nada de segundas ni terceras reflexiones. Lo que iba a suceder era inevitable.
Después de haber estado andando durante tres cuartos de hora llegó a su ineludible destino.
Se detuvo frente a un portal de rejas negras. Tanto las paredes de alrededor como los cristales del mismo estaban pintorreados con unos graffitis rematadamente horteros y de mal gusto, y se escuchaba, no demasiado lejana, una música estridente, algo metalera.
Pensó que aquel mísero lugar era el escenario perfecto para la situación que a continuación se iba a dar. Pensó que ningún texto había rimado jamás tan bien con un lugar como en aquella ocasión.
Y esta corriente de pensamientos la llevaron a recordar sus días de actriz; Escenarios, textos, caras, situaciones...Todo eso que había dejado atrás hacía algún tiempo por su culpa, por culpa de él.
Volvió al presente y siguió contemplando el portal un par de minutos más. Sólo decidió entrar cuando el viento enredaba su oscuro pelo en demasía. Tomó aire y lo expulsó. Estaba nerviosa, emocionada, casi eufórica. El terror de volver a ver aquel rostro también la embargaba y se sintió dominada por un temblor interno.
Todo había sucedido muy rápido y no había sido capaz de asimilar nada todavía. Pero si algo sabía con certeza, era que ese hombre, ese condenado hombre, no era para ella. Pero sin embargo no era capaz de prever cómo iba a reaccionar al volver a verlo. Y, aunque no quisiera aceptarlo del todo, una parte de sí misma estaba deseando seguir sabiendo de él, seguir viéndolo, seguir dándole coba. Porque ella, en el fondo, sabía que no era una buena chica.
Cuando consiguió contener todos esos pensamientos y sentimientos que se aglomeraban en su interior, volvió a respirar una vez más y llamó al interfono.
-¿Quién es?
La música se oía con claridad a través del aparato.
-Soy yo. Claudia.
El corazón le palpitaba tan rápido que por un instante tuvo miedo de sufrir taquicardia.
-¿Quieres subir?
Su voz había cambiado de un "quien es" simpático a un "quieres subir" afectado.
-Sí, claro.
Ella intentaba sonar lo más fría posible con tal de que no se notara que se moría de miedo.
En el momento en el que se abrió la puerta sintió que el bajo vientre se le descomponía, lo cual hacía que se sintiera terriblemente patética y no ayudaba a su falsa seguridad.
Tomó el ascensor y subió al segundo piso.
La música estridente cada vez se oía más cerca.
Por fin llegó a la dichosa puerta verde con la letra "C" en el rótulo, y llamó al timbre.
No tuvo que esperar demasiado a que se abriera.
-Hola Claudia.
-¿Qué hay Ramón?
-Aquí estamos. Pasa, por favor.
-Vaya, qué modales tan refinados.
-Intento cambiar.
-Intentas cambiar...ya. Voy a pasar, si me lo permites, antes de soltarte lo que he venido a decirte.
Claudia entró en aquel antro de música metalera y se sentó en el sofá negro de cuero. Cuando Ramón hizo lo propio, ella levantó el papel desmenuzado que apretaba en su mano derecha.
-¿Qué significa esto?-Dijo lentamente, como si le costara trabajo decir cada palabra.
-¿No te ha gustado?
Aquella respuesta a su pregunta fue el detonante de toda la rabia que la había llevado hasta allí.
-¿Qué demonios es? ¿Otra de tus estúpidas canciones? ¿Una poesía?
-No te gusta, entonces.
-No. Claro que no me gusta.-Empezó a elevar el tono.- No me gusta en absoluto. Pero menos me gusta el hecho de que la hayas enviado en una carta a mi casa. Y mucho menos me gusta el hecho de que hayas sentido la necesidad de escribir esta sarta de mentiras y hacerme conocedora de ellas.
-No son mentiras, Claudia. Estoy cambiando por ti...yo sólo...
-¿Cambiando? ¡¿A caso sabes tú lo que es hacer algo por alguien que no seas tú mismo?! Por qué narices me has enviado esa maldita carta ahora, después de todo lo que ha pasado. ¡Contéstame!
-Ya te lo he dicho. Estoy cambiando, soy un hombre nuevo, por favor, necesito que vuelvas a...
-No, Ramón. No. En un mes nadie puede cambiar lo que es. Y mucho menos en un mes alguien puede cambiar lo que hizo.
-Te garantizo que no volverá a pasar...
-¿Garantías? ¿Cómo quieres que confíe en la palabra de alguien que ha sido capaz de agredirme? Alguien que lleva asegurándome que me ama desde que me conoce y que lo único que ha sabido hacer es ahogar sus penas con otras mujeres. ¡¡Yo dejé mi vida por ti!! Dejé el teatro porque te ponía enfermo verme con otros hombres.
-No te pedí que lo hicieras Claudia, no puedes culparme de eso también.
-No, tienes razón. Legalmente ganarías un juicio. Siempre tan correcto. Sin sobrepasarte, ¿verdad? Hasta que te sobrepasaste.
-Yo nunca quise hacerte daño.
-Claro...La culpa fue mia. Te provoqué, ¿no es cierto?
-Te juro que jamás te habría puesto la mano encima si tú...
-Si yo qué. ¿Si no te hubiera dicho que estabas tan borracho que me avergonzabas? ¿Es esa tu manera de rebatir las cosas?
-No hay excusas que valgan. Fue un maldito arrebato del que me arrepentiré el resto de mi vida.
Ramón comenzó a sollozar y Claudia tomó una bocanada de aire y la expulsó lentamente.
-No he venido para hablar de aquello nuevamente.
-Es...que...jamás me...perd...-Intentó decir él entre lágrimas.
-Vale.-Claudia se levantó y Ramón se quitó las manos de la cara para contemplarla. Ella miraba al vacío.-Sólo he venido a decirte que no vuelvas a escribirme.-Lo miró a los ojos.-No quiero que intentes solucionar nada conmigo. No quiero que me digas las cosas bonitas que tantas veces te he escuchado y que he tenido ocasión de comprobar empíricamente que no son verdad.-Lanzó la carta al sofá y miró por la ventana.-No quiero que vuelvas a enamorarme para después dejarme claro que no significo nada.-Las lágrimas empezaban a asomarse en sus ojos.-No quiero que me vuelvas a tener engañada. Y por encima de todas las cosas...-Lo miró a los ojos de nuevo.-No quiero volver a pensar que puedo llegar a algo contigo.
Se dio la vuelta, abrió la puerta y cerró de un portazo. Se fue de aquel lugar, y mientras, de fondo, una canción que decía "Lamerás tu cuerpo desnudo con ginebra en un portal, mendigando un poco de amor. Las ratas te acariciarán."













Esta historia es producto de mi imaginación. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

martes, 8 de noviembre de 2011

Gerardo y Alba

-Seguramente hoy sólo nos miremos, como cada día.- Se dijo a sí misma.- Él estará en la parada, meneándose un poco para aguantar el frío mientras viene el autobús. Yo llegaré, le miraré y punto. Y ahí se va a acabar la historia. La misma patética historia de siempre.

Lo que ella no sabía era que aquel día iba a ser diferente. Era de esperar, si no, no me entretendría escribiendo el relato.
Aquella mañana, al llegar a la parada del autobús, su platónico no estaba. Cuando la desilusión casi provocaba unas lagrimillas sintió cómo algo se le venía encima desde atrás.
-¡¿Pero qué huevos...?!
Cuando se giró comprendió que lo que la había empujado era su príncipe azul.
-¡¡Perdona!! - Se apresuró a decir él.
-No te preocupes, no pasa nada. Bueno, casi me matas del susto, pero...
Y ella comprendió en ese momento que la niña tonta, mirona y con una actitud casi autista que habitaba en su interior se esfumaba, así, en un segundo.
-Lo siento mucho, estoy estrenando zapatos y...bueno, ya sabes, no me manejo bien todavía.
-Te entiendo mejor de lo que crees. La mayor parte del tiempo me la paso en el suelo.
-Vaya...-Sonrió.- Oye, tú vives ahí al lado, ¿verdad?
-¡Sí! Em... sí.
-Sí, sabía que tu cara me sonaba.
-¡Y tanto que te suena! Cada mañana compartimos un trayecto de tres cuartos de hora en el autobús...Sí, tú también me eres familiar.
-Pues hagamos de esto una conocencia oficial. Me llamo Gerardo.- Y le extendió la mano.
-Encantada de conocerte.-Evitó la mano y le dio dos besos.- Yo soy Alba.
-Bueno, ya está aquí el autobús. ¿Nos sentamos juntos?
-Por supuesto.- No se lo podía creer.
Ambos subieron al autobús con algún que otro silencio incómodo.

Y este final, es un final abierto, así que no podemos llamarlo final. Gerardo y Alba pueden o no hacer buenas migas. Así que esperemos la siguiente enagenación mental de la autora para saberlo.
Buenas noches.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Justo en el blanco

-Y fíjate, ¿ves eso morado de ahí atrás? Son mis braguitas.
-¿Intentas provocar algo en mi?
-Para nada.
-¿De verdad? Porque tengo la sensación de que querías que supiera que esa foto te la sacaste en ropa interior.
-Bueno, no...Yo sólo...
-¿Y para quién te hiciste la foto? ¿A quién más se la has enseñado?
-Sólo a ti.
-En ese caso, ¿te apetece un poco de sexo desenfrenado?
-Vas directo al grano.
-Sabiendo como sé que te retrataste en braguitas pensando en mi, ¿para qué vamos a dar más vueltas?






Tralará tralará.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Todo lo del suelo; caca

¿Sabes esa sensación de querer hacer algo y no hacerlo, porque ni siquiera sabes lo que es?
Perder las horas intentando encontrar qué es lo que va a llenarte hoy. Qué demonios va a hacer que te acuestes sabiendo que has aprovechado el día.
Y cuando estamos románticos, y todo el romanticismo que hay en ti no está dirigido adecuadamente; es decir, cuando no prestas atención a lo que tienes ante tus narices, y lo haces a cualquier otra cosa. Cuando te sientes enamorado del amor, a secas, o más bien, desenamorado del amor. La sensación viene a ser la misma.


Tengo sueño.



Mi canción de hoy. Estoy más rara que de costumbre.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Habladurías en tonos pastel

Decían que era una de esas personas a las que no gustaba el rosa. Decían que era especial, diferente. Escuché eso, detrás de la barra, un trillón de veces. Era diferente, sí. Pero sólo hasta que el resto de jovencitas empezó a serlo también. Dicen que ella entonces se replanteó el aceptar el rosa como un color bonito y ponible, y descubrió que el ser diferente es algo innato para cada uno de nosotros, y que la imagen que damos al mundo no es nuevao exclusiva. Eso, para mi, la hizo única. Sólo espero que cuando vuelva aquí y me pida su cocktail favorito, me lance una sonrisa y me cuente ella misma su conversión en alguien tan excepcional. Y algún día, algún maravilloso día, será mia.


Cuentan que el barman y la pensadora se dieron aquella noche la mano, y nunca se han soltado.

viernes, 28 de octubre de 2011

Ira desbordante

Muy bien, aquí estamos. Rodeados de quietud y oscuridad. Es lo único que nos une ahora. Me repugnas. No podría imaginar peor persona con la que compartir algo. Y es una verdadera lástima, porque durante mucho tiempo te hice partícipe de mis emociones y pensamientos. Pero ahora eres escoria, y da gracias a que está oscuro y no alcanzo a vislumbrar tus estúpidas lágrimas; me ponen enferma. En general tu sola presencia me asfixia y hace que quiera borrar a alguno de los dos de la faz de la tierra. Pero me voy a contener, porque el suicidio no está bien visto, y no es culpa mia que hayas llegado a ser un desecho social. En todo caso el que debería desaparecer eres tú, si no quieres del mundo, al menos de mi vista. Ya no soporto ninguno de esos encantos tuyos. No hacen más que agravar mi desprecio por ti. Crees que agachando la cabeza estarás adorable. Pues ahórrate la tortícolis, porque puede que para el resto lo estés, pero para mi no. Todo lo contrario. Ya ni siquiera siento lástima por ti.
Deja de poner posturitas lastimeras. Ya basta. Me aburres.
Ojalá arreglen de una maldita vez el ascensor.







Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Necesitaba escribir algo así.

domingo, 23 de octubre de 2011

Querido diario:

Esto es mierda.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Ser consecuente

Ya no estamos jugando. No hay treguas, y tampoco un "bueeeeno, hazlo de nuevo que la primera vez te ha salido mal". Estamos en el mundo real, y ahora mismo formamos parte de él.
Si no quieres que te escupan, no escupas tú primero. Aprende a ser consecuente con lo que haces, porque la redención cada vez es más improbable.

Y yo, por mi parte, no quiero tragar más mierda.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Todas las cosas

No vais a darme tregua, ¿verdad?

lunes, 19 de septiembre de 2011

¿Ñeh?

Imagina que te gustan las espirales.







¿Ya?








Pues; Hola amigo.

jueves, 15 de septiembre de 2011

It's amazing the changes

¿Sabías que hay canciones realmente preciosas? No es que me recuerden a ti. No. Es sólo que me siento tan identificada con algunas letras que... ¿para qué escribir una nueva canción? ¿Acaso mi pobre ingenio va a superar algo que ya han plasmado otros tan bien? Sólo me apetece escuchar...Y no es que me recuerde a ti. Es que soy yo con el problema de que eres tú. Run away.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Ring. Ring.

-¿Tanto me vas a odiar que aborreces todo lo que toco?
¿Es por el yo de ahora? ¿Te recuerda al yo de antes? Cómo te equivocas, he cambiado tanto...
¿O es que no has cambiado de parecer con respecto a mi? Quiero decir ¿aún sientes eso? ¿sientes lo mismo que antaño por mi? Quieres apartarme de ti, ¿no es eso? Sería lo más lógico y razonable. De hecho, yo debería hacer lo mismo. Está demasiado presente el pasado, y eso a la larga no es bueno. Acabaremos locos, o terriblemente enamorados, que para el caso, viene a ser lo mismo.
Acataré lo que convengas, yo soy demasiado débil como para apartarte ahora y conformarme con tu recuerdo.

Colgó el teléfono esperando una pronta llamada suya.
Pero el teléfono no volvió a sonar más.

sábado, 10 de septiembre de 2011

¡¡Taráaa!!

-Querido, ¿Has reparado en mi pelo?
-En absoluto, querida.
-Al menos eres sincero, maldito hijo de p**a.



¡¡Tachán!!

jueves, 8 de septiembre de 2011

Eventualmente...

Ella sabía que estaba haciendo las cosas mal y, por vez primera, concluyó que era importante empezar a caminar recto.
Ya iba desapareciendo de su sesera aquella aseveración; Hacer todo lo contrario a lo que se espera que haga.
Atrás quedaban los tiempos en los que pensó tal cosa sólo por despecho. Muy, muy lejos. De verdad.
Así pues, cogió una gran bocanada de aire hasta que sus pulmones se colmaron, y con el pecho henchido levantó la cabeza, y para sus adentros se prometió que no volvería a tomar el camino equivocado, y confió en que su promesa no se viera nunca truncada.



Mamá siempre tiene razón.

domingo, 4 de septiembre de 2011

¿Cuál es tu parte favorita de tu cuerpo?

Qué pregunta más estúpida, y qué respuestas tan estúpidas. "Mi pelo" "Mis ojos" "Mis piernas"...
Pues vale, desde luego...Esque no lo entiendo. ¿Qué clase de persona pregunta eso? ¿De verdad te interesa saber qué le gusta a cada uno de sí mismo? ¿Para qué? ¿Y para qué contestas?
Esque mira que llega a ser tonta...

Pero si tuviera que contestar, yo diría que mi clítoris.

Fin.